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"La innovación no tiene sentido si no hay impacto social"

9 de Octubre de 2019 en Innovación Social

Jerónimo tiene 10 años y una sonrisa que contagia a todo el mundo. También tiene una parálisis cerebral severa que afecta su habla y sus movimientos y, desde principios de octubre, tiene un triciclo hecho a su medida por un equipo de ingenieros, que le permitirá tener más comodidad y autonomía en su vida diaria.

Él es uno de los doce niños con discapacidad que hicieron parte de TOM, un movimiento mundial que cree y promueve la innovación social y abierta, y que trabaja para que las necesidades de personas con discapacidad tengan acceso a tecnología que mejore su vida.

En el desarrollo del triciclo para Jero participaron ingenieros biomédicos graduados y aún en formación de la Universidad EIA y diferentes empresas, acompañados y guiados por Johana Pérez, su mamá y cuidadora. "Nos hemos sentido muy acogidos, han estado muy pendientes de nosotros y realmente solo queda agradecimiento, y quedará para siempre en nuestro corazón y en el día a día de Jero, porque le están tratando de adaptar una bicicleta para que pueda ser funcional, sosteniéndose sólo, con buena postura, controlando sus movimientos”, expresa ella.

jeronimo tom

Pero las oportunidades propias y la perspectiva de una mejora en su calidad de vida no es lo único que les interesa: ellos, al igual que el equipo de TOM a nivel mundial -el movimiento incluye una plataforma abierta de diseños y ejecución de todos los prototipos creados para diferentes necesidades-, quieren compartir su experiencia con otras personas.

En palabras de Johana, su intención es que "lo podamos mostrar a las demás personas que están afuera. Yo sé que no somos los únicos que tenemos un niño con capacidades diferentes, que hay muchas más. Queremos salir con Jero a las calles y ciclorrutas, que las familias pierdan ese miedo a las adaptaciones y que como papás entendamos que no podemos cambiar sus limitaciones, pero sí podemos cambiarle la manera de ver el mundo y de disfrutarlo".

Y para Juliana Velásquez, docente de la EIA y líder del equipo de desarrolladores del triciclo de Jerónimo, en esta visión de comunidad está lo mejor de TOM. "La innovación no tienen ningún sentido si no se presenta un impacto social -dice-, si finalmente no es para solucionar una necesidad real de una población, si al menos la calidad de vida de una persona o una comunidad de personas no se ve impactada".

En Medellín el evento estuvo apoyado por entidades como Ruta N, la Universidad EIA, el Comité de Rehabilitación y el Colegio Columbus School. Entre el 5, el 6 y el 7 de octubre, todos los equipos de makers, pertenecientes a diferentes instituciones, estuvieron desarrollando los prototipos que entregarían, totalmente funcionales, a los niños y niñas que lo necesitan.

Así se vivió el encuentro:

    Escrito por:

    María Camila Bernal

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