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El mundo, cuatro revoluciones industriales después

10 de Enero de 2019 en Industria 4.0

El mundo, cuatro revoluciones industriales después

La primera inició con el invento de la máquina de vapor y cambió para siempre la manera en la que nos relacionamos para satisfacer nuestras necesidades. Una nueva fuente de energía, diferente a la humana, permitió pasar de una producción manual a una industrial, y esto generó transformaciones tan profundas, no solamente al interior de las fábricas sino en el tejido social que se empezaba a organizar alrededor de la producción, que en los libros de Historia aún es llamada La revolución industrial.

Pero lo cierto es que eso que inició en 1784 es UNA revolución industrial, la primera, y no podemos atribuirle el pronombre singular pues a ella le siguieron otro par y hoy, más de dos siglos después, estamos viviendo el inicio y consolidación de la Cuarta revolución industrial. 

Si la primera utilizó la máquina de vapor para mecanizar procesos, la segunda aprovechó la línea de ensamble de Henry Ford para producir en masa y la tercera se apoyó en la masificación del Internet y la electrónica para automatizar la producción. La Industria 4.0, otro nombre utilizado para las transformaciones a partir de la Cuarta revolución industrial, construye desde el terreno recorrido en cuanto a digitalización pero, adicionalmente, viene a combinar tecnologías y desdibujar las fronteras entre el mundo físico, biológico y digital. 

Universos ciberfísicos

En la Cuarta Revolución industrial, la sociedad y el sistema productivo evolucionan a partir de la conectividad que nos posibilitó el internet a principios de este siglo para ampliar las fronteras tecnológicas, especialmente allí donde se encuentran lo físico y lo digital. Esos nuevos mundos fusionados, llamados sistemas ciberfísicos, se apoyan en tecnologías como el Internet de las Cosas, la Inteligencia Artificial y el procesamiento de datos en la nube, entre otras, para lograr desarrollos como los gemelos digitales, reproducciones o modelos virtuales a escala de máquinas físicas, procesos o servicios, que permiten el análisis inteligente de datos y el monitoreo de funciones.

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Comparada con las otras revoluciones industriales, la cuarta se está desarrollando a escala exponencial y, poco a poco, está irrumpiendo en todas las industrias de todos los países.

“Las posibilidades de miles de millones de personas conectadas por dispositivos móviles, con capacidades de procesamiento, almacenamiento y acceso al conocimiento sin precedentes, son ilimitadas y serán multiplicadas por tecnologías emergentes en los diferentes campos de la Industria 4.0”, señala Klaus Scwab, fundador del Foro Económico Mundial y uno de los responsables de acuñar el término.

Y ahora, ¿qué?

Ser testigos de la Cuarta revolución industrial significa que vivimos en una época de grandes oportunidades, pero también grandes retos. Al explorar las potenciales bondades de la Industria 4.0, debemos, en paralelo, considerar sus efectos en la brecha de equidad, el potencial de estas nuevas tecnologías para contribuir a la solución de grandes retos sociales y el papel de gobierno como usuario y regulador de las mismas.

Tenemos el potencial de conectar a miles de millones de personas, mejorar dramáticamente la eficiencia de las organizaciones e incluso migrar los procesos productivos y gerenciales hacia prácticas que contribuyan a mejorar la productividad y competitividad del tejido empresarial, disminuir la inequidad, y mitigar el deterioro medioambiental en el marco de políticas sostenibles y responsables de crecimiento verde.

 

 

Escrito por:

Maria Camila Bernal, Diego Pérez y Camila Aristizábal

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