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"Necesitamos la ciencia, y la ciencia necesita de las mujeres"

12 de Febrero de 2021 en Especiales, Tendencias

“Me gusta resolver acertijos, me gusta el proceso de descubrir cosas y disfruta trabajando con mis manos”: estas fueron las razones por las que Jennifer Doudna, una de las ganadoras del Nobel de Química del 2020, decidió dedicarse a la ciencia.

Esos, también, son gustos y características de la niñez: usar las manos, preguntar, hacer experimentos, probar, preguntar, aprender cosas nuevas, preguntar, preguntar, preguntar. La curiosidad es uno de los rasgos más comunes en edades tempranas pero, a medida que pasan los años, las presiones sociales y culturales hacen que esto cambie. Sobre todo en las niñas, que entre más expuestas están a los estereotipos de género, más son privadas del placer de preguntar.

Esto ha llevado a que la representación femenina en la ciencia, la tecnología y la innovación sea particularmente baja, y no haya mejorado significativamente en los últimos años. Datos de la UNESCO demuestran que sólo el 33% de lxs investigadorxs son mujeres, a pesar de que representamos el 45% de estudiantes de pregrado, el 55% de los estudiantes de máster y el 44% de las personas matriculadas en doctorado en diferentes áreas.

Según “Descifrar el código: la educación de las niñas y las mujeres en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas”, un estudio publicado por la UNESCO en 2019, la participación femenina en las actividades STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés) es baja desde la educación primaria, y desciende a medida que pasan los años.

Al llegar a la educación superior, las mujeres representan solo el 35% de los estudiantes matriculados en los estudios de las áreas relacionadas con STEM, con el menor número de mujeres inscritas en áreas relacionadas con la información, las comunicaciones y la tecnología, la ingeniería, la manufactura, la construcción, las ciencias naturales, las matemáticas y la estadística.

Esta cifra es muy, muy baja. Otra cosa mala: solo el 3% de estas mujeres se dedican a las áreas que, según “Mind the 100 Year Gap” (un estudio publicado por el Foro Económico Mundial), tienen la mayor tasa de empleabilidad. Y en cuanto a los que han sido definidos como los “trabajos del futuro”, se estima que el 26% de quienes trabajan con Ciencia Datos e Inteligencia artificial, el 15% de quienes lo hacen en Ingenierías y el 12% de quienes se desempeñan en Computación en la nube, son mujeres.

Una cosa peor: según el mismo estudio, al ritmo que vamos nos tomaría 100 años cerrar esa brecha del 31.4% que todavía existe en temas de género en el trabajo. No podemos darnos el lujo de demorarnos tanto.

El rol que juegan las mujeres en las comunidades de ciencia y tecnología no solo es importante, es vital para que estas disciplinas puedan aportar como debe ser a alcanzar las Metas de Desarrollo Sostenible (lo que traduce, básicamente en empezar a hacer bien todo lo que hemos estado haciendo mal). Pero más que reconocer esa importancia, lo que debemos hacer es fortalecer su participación en estas áreas con más y mejores oportunidades no solo en educación, sino también en acceso al trabajo y a posiciones de mayor liderazgo y poder.

Las razones por las cuales las cifras de mujeres y niñas en la ciencia es tan baja son muchas: influyen factores psicológicos, familiares y social, así como académicos: el ambiente de aprendizaje, el sesgo de los profesores a la hora de enseñar e incluso las metodologías de enseñanza tienen que ver.

Pero casi todas las posibles soluciones de estos problemas empiezan con una cosa: que las niñas vean mujeres como ellas trabajando -y siendo exitosas- en eso que tanto les gusta.

¿Cómo vamos ahí de representación?

👩‍🔬 👩🏿‍⚕️Una gran cantidad de mujeres que se desempeñan en áreas relacionadas con la ciencia y la tecnología tienen algo en común: que quieren inspirar a otras mujeres a hacerlo también.

Porque, para muchas, encontrar una persona que se pareciera a ellas dedicándose a la investigación era difícil. Está comprobado que la representación es muy importante: ver a personas con quienes se puedan identificar (sea por género, color de piel, ascendencia, etc.) en el campo en el que quieren estudiar o trabajar, ayuda a las niñas a tener la confianza para hacerlo.

Y no todas lo tienen. “Portray her”, un estudio del Instituto Davis de género en los medios y la Fundación Lyda Hill, demostró que menos de la mitad de niñas y mujeres en STEM en EE. UU. conocen a otra mujer en su campo o tiene una modelo a seguir, e incluso menos fueron impulsadas por sus profesorxs, amigxs o familiares para seguir una carrera en este campo. Las latinas y las negras están en clara desventaja.

El estudio se centra en las principales series y películas disponibles en televisión, cine y plataformas de streaming entre el 2007 y el 2017. En resumen, lo que encontraron fue que los medios de comunicación y entretenimiento reproducen lo que pasa en el plano de la no ficción, representando mayoritariamente a quienes trabajan en ciencia y tecnología como hombres blancos y adultos.

Los personajes masculinos sobrepasaron a los femeninos (62.9% contra 37.1%) en el contenido producido para cine, televisión y plataformas en línea.Y no solo eso: la mayoría de los protagonistas de estas series y películas eran hombres, enviando el mensaje de que sus historias son más importantes.

Y cuando nos vamos a estudiar el contenido de otros países, los números empeoran: según un estudio realizado por la misma organización en 2014 en 11 países, solo el 3.5% de los más de 3.000 personajes estudiados trabajaban en el área STEM, y de estos solo el 11.6% eran mujeres.

Sin embargo, el 2020 fue un año con buenos ejemplos por fuera de la pantalla. A pesar de que la pandemia afectó más a las mujeres que a los hombres (por aquello de la violencia económica y la desigualdad en términos de economía del cuidado), muchas de las protagonistas en la carrera contra el Covid-19 han sido mujeres. Y no solo eso: el premio Nobel de química fue entregado por primera vez a dos mujeres, la revista Time eligió por primera vez a “la niña del año” y la producción de vacunas contra el coronavirus está a cargo de una mujer.

¿Quieres conocer a algunas de las científicas más importantes del año pasado? Explora sus historias 👇

  • Gitanjali Rao

    Gitanjali Rao

    Poner una sonrisa en la cara de todo el mundo, traer impactos positivos a su comunidad y la posibilidad de usarla para el cambio social: esas son las razones que ha tenido Gitanjali Rao para dedicarse a la ciencia, en una carrera que inició hace cinco años y que ya cuenta con investigaciones que apuntan a solucionar problemas con nanotecología, inteligencia artificial y genómica, entre otras aplicaciones de la ciencia.

    Y también cuenta con reconocimientos. El más reciente fue el de ‘Niña del año’, el primero de este tipo entregado por la revista Time y en el que participó con otras 5.000 niñas y niños. Además, en 2017 fue nombrada como “la mejor científica joven del año” en Estados Unidos por crear un detector portátil de plomo en el agua a sus once años.

    Su trabajo más reciente es una aplicación que, con Inteligencia Artificial, detecta el ciber acoso y ayuda a los adolescentes a identificarlo y combatirlo, teniendo en cuenta sus procesos y necesidades. Ahora está investigando una forma de combatir la adicción a los opiáceos, pero eso no es lo único en lo que está trabajando: recientemente alcanzó su meta de ser mentora de 30.000 niñas y niños, y quiere acompañar a más.

    Ahora no solo quiere crear herramientas para solucionar los problemas del mundo, sino que también quiere inspirar a otros y otras a que lo hagan. “No me veo como la típica científica”, dijo en su entrevista en Time, y añadió que, no es fácil sentirse identificada cuando no tienes referentes, “no ves a nadie como tú” y todo lo que ves en televisión es que los científicos son hombres blancos y mayores.

    Por eso, quiere dedicarse también a crear una comunidad de innovadoras a innovadores jóvenes, y lo está haciendo al aliarse con escuelas rurales, organizaciones de niñas en STEM, museos y organizaciones como el Grupo Internacional de Ciencia y Tecnología joven de Shangai y la Real Academia de Ingeniería de Londres. Para ella, la innovación en ciencia y tecnología no es más una opción, es una necesidad. Y por eso está inspirando a su generación a que elijan un problema puntual que los apasione, investiguen, compartan conocimiento y lo resuelvan. “Cualquier cosa hace la diferencia”, dice.
  • Emmanuelle Carpentier y Jennifer Doudna

    Emmanuelle Carpentier y Jennifer Doudna

    No es la primera vez que trabajan juntas ni que ganan un premio por el resultado de sus investigaciones. Pero sí es la primera vez que ganan un Nobel. Y mejor aún, es la primera vez que dos mujeres ganan un Premio Nobel de Química por su trabajo conjunto y, con ellas dos, la lista general de mujeres que lo han ganado asciende apenas a siete.

    Emmanuelle Charpentier -bioquímica, microbióloga y genetista francesa que trabaja en la Unidad Max Planck para la Ciencia de Patógenos en Alemania- y Jennifer Doudna -bioquímica, bióloga molecular y genetista estadounidense que trabaja en los departamentos de Química y de Biología celular y Molecular de Berkley, EE.UU.- descubrieron el CRISPR/Cas9, un gen que, según la Real Academia Suiza de la Ciencia, “ha tenido un impacto revolucionario en las ciencias de la vida”.

    Se ha nombrado como las “tijeras genéticas” y hacían parte exclusiva del sistema inmune de algunas procariotas, hasta 2012, que la humanidad las empezó a utilizar para agilizar y hacer más eficiente y precisa la edición genómica y desarrollar más y mejores terapias experimentales contra el cáncer y algunas enfermedades genéticas, así como para desarrollos para el agro y otros campos.

    El descubrimiento de estas dos científicas, si bien ha demostrado traer grandes beneficios a la ciencia, no está exento de polémica. ¿Recuerdas el escándalo que suscitó el nacimiento de unas gemelas cuyo genoma había sido editado por un médico chino? Pues sí: las tijeras genéticas tuvieron que ver. Esta nueva tecnología seguirá siendo objeto de estudio para la bioética, para evitar los riesgos que trae su uso descuidado.

    Pero la investigación de estas dos científicas, y su Premio Nobel, no dejarán de ser motivo de inspiración para otras niñas y mujeres. Al recibir la noticia del premio Nobel, Doudna expresó “estoy orgullosa de mi género. Es genial, especialmente para las mujeres jóvenes ver esto… que el trabajo de las mujeres es reconocido”.
  • Zhou Chengyu

    Zhou Chengyu

    Aunque la carrera espacial ya terminó, llegar a la luna sigue siendo una ambición en las diferentes agencias espaciales del mundo. Y el año pasado se alcanzó un nuevo hito: China completó su tercer alunizaje desde 2013 y, en el regreso a casa, trajo muestras del suelo lunar por primera vez desde 1976.

    Pero la noticia no fue esta. Lo más asombroso de esta hazaña fue que detrás del programa de exploración espacial Chang'e-5 (específicamente en la conexión de cohetes) estuvo Zhou Chengyu, la comandante más joven de la base de lanzamiento espacial de Wechang quien, con 24, se ha ganado el respeto de sus colegas científicos y de todo su país.

    La joven astronauta ha sido nombrada como una "soldado de primera línea en el campo aeroespacial" y una "hermana mayor”. China no se ha destacado por estar muy adelante en el cierre de brechas de género pero, para muchos, cada vez está intentando destacar más el trabajo de mujeres en diferentes roles.

Y en Medellín también tenemos a muchas investigadoras que admirar. Conoce a Laura, Miryan y Luisa, tres representantes de nuestras #MujeresCT+i y haz clic en el botón de abajo para conocer más historias de niñas y mujeres en la ciencia, y lo que se está haciendo en la ciudad para que estas sean cada vez más.

MIRYAN SÁNCHEZ: “LA CASUALIDAD FAVORECE A LA MENTE PREPARADA”

MIRYAN SÁNCHEZ: “LA CASUALIDAD FAVORECE A LA MENTE PREPARADA”

Miryan Margot Sánchez, magíster y doctora, es investigadora del Instituto Colombiano de Medicina Tropical de la Universidad CES. Cree que 'las cosas no son como yo quiera, sino como son' y se ha dedicado toda su vida a la investigación para solucionar probemas sociales de su región.

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LUISA ROJAS:

LUISA ROJAS: "LOS GRUPOS DE INVESTIGACIÓN SON UN MAR DE SOLUCIONES"

Luisa ya se siente en otra etapa de su vida como investigadora: ya pasó horas haciendo experimentos en el laboratorio y ahora está dedicándose a una parte de la ciencia y la investigación que la apasionan: ese punto donde se encuentran lo científico y lo comercial.

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LAURA PÉREZ:

LAURA PÉREZ: "QUISIERA PREDECIR EL FUTURO PARA TENER ANTES LA VACUNA DE LA PRÓXIMA PANDEMIA"

Lo que más le gusta de trabajar en el laboratorio cuando empieza a observar el producto de su esfuerzo y las respuestas a las preguntas con las que inició. Ella es Laura Pérez, la directora técnica del Laboratorio GenómicoOne Health y una de nuestras #MujeresCTi.

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Escrito por:

María Camila Bernal

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