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Una solución real al problema del plástico es posible, y la tiene un inventor colombiano

6 de Julio de 2018 en Investigación, Casos de éxito, Tendencias

Una solución real al problema del plástico es posible, y la tiene un inventor colombiano

Foto tomada de la Royal Engineering Academy

 

Aunque llevamos años hablando de lo mismo, las cifras que representan el problema del plástico son tan alarmantes que incluso siguen siendo difíciles de dimensionar. Solo en EE. UU., la cantidad de bolsas que se usan en un año es diez veces mayor que la cantidad de personas que hay en todo el mundo. De estas bolsas, solo el 1% se recicla y el resto se convierte en basura que mata, al año, 100 mil animales marinos y, por más que se degrade, nunca desaparece.

Pero lo que se ha catalogado como la ‘solución’ no es tan bueno como lo pintan. Las ‘tote bags’, o bolsas reutilizables de polipropileno, polietileno de baja densidad y poliéster pueden llegar a ser igual o más contaminantes que las de plástico, sobre todo porque, bajo la premisa de que son ecológicas, se producen muchas más de las que se usan. Esto se conoce como “greenwashing”, que es algo así como un ‘lavado de cerebro’ para convencer a los consumidores de comprar algo porque es amigable con el medio ambiente, cuando en realidad no lo es.


Pero entonces, ¿qué se puede hacer? ¿será posible un consumo responsable? Un investigador e inventor de Medellín posiblemente tiene la respuesta.

Alejandro Moreno es investigador desde hace 30 años y el creador de Fiquetex, una marca que utiliza el fique para hacer productos que van desde telas para arreglos florales hasta zapatos cien por ciento compostables, resultado de un desarrollo que está en proceso de patente, con el que ganó el tercer puesto en el Premio Nacional del Inventor Colombiano 2016 y que lo tienen en conversaciones con Puma y Adidas.

La fibra del fique, una planta autóctona de Colombia, se ha usado para lo mismo desde hace 500 años: lazos, cabuyas y costales. Y, por 500 años, se ha utilizado solo la fibra de más de 90 cm de longitud. Pero “a través de la tecnología que yo desarrollé -y que también está en proceso de patente- le doy uso a la fibra corta a través de un proceso no tejido de textiles”, cuenta Alex, como prefiere que lo llamen.

La idea de Fiquetex es consumir más o menos 1.200 toneladas al año de fibra de fique y, así, generar empleo para el posacuerdo, erradicar cultivos ilícitos y reforestar las montañas del Valle del Aburrá para evitar incendios. Todo esto, consumiendo la décima parte de la energía y el agua que se usan para producir la misma cantidad de textiles sintéticos.

Además, la empresa de Alex es un muy buen ejemplo de economía circular. Según el investigador, “en la economía circular absolutamente nada es basura. Lo que resulte de cualquier proceso, todo lo que le sobre, puede ser utilizado por otra persona y hacer otra cosa”, y ese principio lo aplica a su trabajo.


Por eso, Alex fue invitado como caso de estudio de economía circular por la Royal Academy of Engineering
-RAENG- al Simposio ‘Fronteras de la Ingeniería para el Desarrollo’.


A este simposio, cuyo principal objetivo es promover un mensaje de sostenibilidad en distintas áreas, asistieron los sesenta proyectos más significativos del Leaders in Innovation Programme -LIF-, de los cuales tres eran latinoamericanos y solo Alex era colombiano.

El LIF es un proyecto liderado por la RAENG y apoyado por Ruta N, la Embajada de Reino Unido e ICETEX. En sus tres cohortes ha llevado a investigadores de todo el mundo a Londres para capacitarse y generar conexiones. Para Alex, el mayor beneficio del programa está en esas redes profesionales que se tejen y en la asesoría en temas de negocios.

"Una cosa es ser investigador, inventar una cosa súper bonita y descrestadora, y otra cosa es hacer de eso un modelo de negocio. Lo mío es investigar, a mí no hablen de impuestos ni de planes de ventas ni de cómo se va a hacer una estrategia de mercadeo. Con LIF he aprendido que los negocios tienen muchos frentes pero lo principal es hacer un producto, desarrollarlo y saber venderlo", concluye.

Ahora, Alex se prepara para ejecutar dos proyectos con las universidades de Glasgow y Edimburgo en Colombia y algunos países de África. Con estos, el investigador será una especie de embajador de la RAENG, entidad que dio financiación para la ejecución de los proyectos.

Escrito por:

María Camila Bernal

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