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Jugando: así es que esta profesora está formando a los y la programadoras del futuro

27 de Noviembre de 2021 en Educación, Casos de éxito

Jugando: así es que esta profesora está formando a los y la programadoras del futuro

Son las cinco de la tarde, y los y las estudiantes que debían irse a las tres para la casa siguen en la sala de computadores de la Institución Educativa Bello Oriente. Cualquier persona podría decir que están ahí porque están viendo videos o pasando tiempo en redes sociales. Pero esa persona, con seguridad, solo lo diría porque no conoce a Yarleyda Borja.

Yarleyda es la docente de Tecnología e informática y de la media técnica de Programación de Software en la Institución Educativa Bello Oriente y, como ella se define, es “una apasionada por la tecnología”.

Desde que empezó su carrera como docente, después de graduarse de ingeniera de sistemas, supo que no podía seguir enfocando la clase de tecnología en enseñar a manejar Word o Excel. Sabía que sus estudiantes podían hacer mucho más, y así inició un camino de retarse, de creer y de compartir su pasión por el aprendizaje.

 

“Es que usted pone a los muchachos a jugar”: esa fue la frase con la que uno de los coordinadores de la Institución cuestionó alguna vez su forma de enseñar. Pero solo necesitó asistir a una clase dictada por Yarleyda para decir “ah, es que yo también quiero” y comprometerse a conseguir los recursos necesarios para poder continuar con estas.

Porque sí, a ella le gusta poner a ‘los muchachos’ a jugar. Sabe que ese es el camino más fácil, más efectivo y más divertido para que, como ella, sus estudiantes se enamoren de la tecnología. “Gamificación con pensamiento computacional en la solución de problemas en contexto” es la estrategia que ha aprendido a aplicar a lo largo de su carrera como docente.

La tiene muy bien diseñada: empieza a acercarse a la programación con bloques con sus estudiantes de cuarto de primaria jugando Scratch, continúa en sexto usando Microbit, en séptimo programando en Minecraft y en décimo y once aprendiendo fundamentos de algoritmia y algunos lenguajes de programación.

El resultado no puede ser más claro, y es emocionante.

    “Profe, póngame a hacer más ejercicios”, “profe, ¿puedo venir por la tarde a terminar?, “profe, estudiemos teoría musical que yo quiero escribir una canción con código”. Las ganas de aprender y de crear de los y las estudiantes de la I. E. Bello Oriente no conoce límites, porque su profesora no se los pone.

    Estudia con ellos, los anima a cuestionarse y proponer, está constantemente buscando estrategia para hacer mejores sus clases. Durante la pandemia, por ejemplo, diseñó muchas estrategias de formación diferentes que se ajustaran a las necesidades de sus chicos y chicas. Según cuenta, acababa sus clases y se quedaba horas pensando cómo enseñarles código si lo más común era la falta de computadores, de internet y de espacio.

    Y sus estudiantes responden de la mejor manera: le piden más ejercicios y más tiempo, se emocionan, van todos los días a la sala de cómputo de la Institución, incluso cuando no tienen clase (un hecho importante en un país en el que la tasa deserción escolar subió al 16,4 % en 2020), participan en concursos de programación y los ganan, y se gradúan con trabajo fijo en el mundo de la tecnología.

     

    Una profesora que nunca se cansa de aprender

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    Yarleyda hizo parte del programa Espacios Formativos, una apuesta de Ruta N, la Secretaría de Educación y la Secretaría de Desarrollo de la Alcaldía de Medellín para seguir fortaleciendo la innovación en educación, y el acercamiento de las comunidades educativas a la tecnología.

    En un mes de formación intensiva, aprendió sobre programación de drones, robótica educativa, impresión 3D e Internet de las Cosas. “Esa formación fue fenomenal -dice-, yo parecía una niña más disfrutando con lo que aprendíamos (...) fue un espacio muy enriquecedor, me siento super agradecida con esta oportunidad que nos da la ciudad de que nos capacitemos”.

    A partir de este acercamiento a algunas de las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial, la profe dice que junto a un compañero se ‘metieron en todo este cuento’ y diseñaron un reto conjunto entre la media técnica de Eléctrica y la de Software. Así, sus estudiantes crearon un sistema casero de prendido y apagado de luces a través del celular, todo desde cero.

    “Cuanto curso, diplomado, capacitación saca el Vivero del Software, mientras tenga el espacio y la posibilidad, me inscribo para transmitírselo a mis estudiantes”, expresa la profesora. Si esto implica disponer de su tiempo los fines de semana, recoger a los y las estudiantes en el metro para acompañarles a recibir clase, llevar su propio computador para poder enseñar algo específico o compartir sus datos móviles para conectarse en clase, eso no importa.

    Lo que importa es estar a la altura de la curiosidad y el talento de los y las chicas del colegio. Y por eso asegura que “cuando uno ve el interés del estudiante, si la situación es tiempo del docente, literalmente yo lo saco. Y tengo compañeros que lo hacen también, porque definitivamente somos unos enamorados y convencidos de que por medio de la investigación y la educación estos chicos pueden salir adelante”.

     

    Escrito por:

    María Camila Bernal

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