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Transferencia de la metodología Scrum

11 de Enero de 2013

Transferencia de la metodología Scrum

Scrum es una metodología ágil que permite el desarrollo de software por medio de la planeación y disposición de recursos de forma diferente a la conocida hasta ahora. Se enfoca en hitos de trabajo intermedio o sprints, que permiten maximizar la competitividad y productividad de las empresas y aumentar el beneficio de sus clientes.

Pensando en la necesidad de generar capacidades en este campo en las empresas y profesionales de una industria en crecimiento como la de desarrollo de software, Ruta N contactó a la compañía Kleer Latinoamérica, líder regional en la implementación de esta metodología en empresas enfocadas en este sector de la economía, con el objetivo de realizar un programa piloto de transferencia de conocimiento, para que pueda ser multiplicada a nivel interno y externo por parte de las empresas beneficiarias de este programa.

Para ampliar el punto de vista del mundo laboral, esta metodología busca que se comprendan y se incorporen conceptos de trabajo en equipo, productividad,  calidad y felicidad en el trabajo. Dice Pablo Tortorella, facilitador en Kleer: “Estamos inmersos en un mundo laboral donde hay muchas reglas muy rígidas, donde hay gente que la pasa mal, donde muchos proyectos salen supermal. Entonces, en Kleer conocimos, a partir de nuestra interacción como parte de una  comunidad, estas formas que son buenas y que empezaron a dar resultados concretos en donde nosotros veníamos trabajando”. 

¿En qué consiste esta metodología?

En Kleer se difunden el Scrum y la metodología ágil a través de capacitaciones, ayudando a los equipos de trabajo a adaptar el método a cada contexto, por lo que la transferencia de conocimiento se realiza con los casos y proyectos reales que esté adelantando cada compañía. 

Por eso, dice Tortorella, más que brindar un paso a paso de lo que debe realizarse, lo que se busca es cambiar la manera tradicional y estructurada de hacer las cosas, ya que la forma de trabajar depende de las necesidades de cada empresa: “La base es cambiar el foco, en vez de que el foco sea hacer mucha documentación o que la base sea el proceso, el foco está en las personas que desarrollan los proyectos.  El paso a paso es muy variado, a algunos yo les digo que comiencen haciendo reuniones de retrospectiva, analizando qué hicieron, a otros que  tienen que instalar un servidor de integración continua que es como muy específico, donde todo su software se integre todos los días. Entonces, al cambiar ese foco y empezar a trabajar sobre distintas cosas como automatización de pruebas, como mejoras continuas, es posible parar la pelota y pensar qué podemos mejorar de una manera consistente”.

Evaluar lo que se está haciendo bien o mal, para pensar cómo cambiarlo o mejorarlo, es un ejercicio que en este proceso es de mucha importancia, pues dice este experto que este tipo de revisión genera mejoras en el estado de ánimo, en los resultados y en la forma de trabajar, lo que se convierte en el foco principal: “El resultado suelen ser proyectos muy exitosos, clientes contentos, usuarios con cosas que les sirven, equipos de trabajo muy motivados con lo que hicieron, entonces terminan muy satisfechos lo cual los lleva a seguir yendo a trabajar más felices”.

En todo este proceso se habla además de una metodología “ágil”, que según Tortorella recibe este nombre por la rápida respuesta que puede obtener el cliente con relación a otros procesos; por ejemplo, para un proyecto de software que tardaba seis meses o un año de base, en dos o tres semanas ya es posible tener algo: El “ágil” yo lo pongo siempre sobre la lupa, porque el nombre viene del tiempo que tarda el proceso y también podemos pensar que “ágilmente” nos adaptamos y mejoramos. Yo a veces lo renombro, me tomo el atrevimiento de decir que es una metodología de desarrollo responsable, comprometida, que sea más íntegra, que yo como persona tenga en cuenta muchas más cosas que las que especifica el contrato, ya yo soy alguien que trabaja generando un producto, ya sea que desarrolle un software o un producto de diseño industrial, estoy trabajando en eso no por mi amor al producto, sino porque quiero mejorar la vida de ese otro al que se lo estoy generando. Entonces, en ese sentido, la relación no es solo con el producto, sino con el otro”. 

La transferencia de conocimiento de esta metodología se realizó a 10 empresas de forma presencial al finalizar el año 2012. Ahora, continuarán un proceso de asesorías remotas, lo que les permitirá despejar todas las dudas y estar listos para realizar la transferencia al interior de cada compañía.

Escrito por:

Carolina Angel Toro

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