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Red de Vigilancia Estratégica: articulación para potenciar la investigación

10 de Junio de 2013

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Red de Vigilancia Estratégica: articulación para potenciar la investigación

Ocho sesiones divididas por grupos de interés, en las que se utilizaron técnicas como el forecasting, coco-game e imagen de futuro, fueron necesarias para la identificación de los lineamientos para la construcción de una red de vigilancia tecnológica, desarrollada por Ruta N en asocio con el Centro de Excelencia Ártica.

En estas sesiones, que se realizaron entre el 2 y 23 de mayo, se reunieron instituciones de la ciudad, articuladores como Tecnnova, las incubadoras, los centros de desarrollo tecnológico y las universidades, para hablar sobre el estado en el que se encuentran en temas de vigilancia tecnológica, además de discutir sobre las oportunidades, los proyectos que están trabajando, las debilidades que encuentran en el ecosistema y, lo más importante, construir una red.

A partir de esta experiencia, desde Ruta N se podrían hallar oportunidades para subsanar esas debilidades que los diferentes actores identifican en el ecosistema. Así lo considera Marcela Aguirre, profesional de Plataformas de Innovación de la Corporación Ruta N: “Esta red surge porque las universidades no están en capacidad para responder a su demanda interna en procesos de vigilancia tecnológica, por lo que formamos un comité de coordinación, e invitamos a todas las instituciones para que nos cuenten qué está pasando, qué se está haciendo, y entre todos generemos un proyecto para la ciudad”.

El interés de Ruta N por fortalecer la vigilancia tecnológica en la ciudad no es algo nuevo. En el 2011, con el apoyo de la Universidad Politécnica de Valencia, se instauró el programa Erica, que incluyó seis meses de formación en esta temática a instituciones como UPB, Universidad Nacional, Eafit, UdeA y EIA, y otro semestre más de implantación y aplicación por parte de las universidades.

Para Luis Alfonso Osorio, director de Investigación y Desarrollo de Banacol, esta iniciativa es de vital importancia y ayuda a pensar a qué le pueden apuntar programas estatales como Enlaza Mundos o las becas de EPM. “Nos agradó mucho que la idea ya se esté visualizando a nivel ciudad, no solamente a nivel empresas o universidades. Yo vine con la expectativa de que esta red se vuelva una forma de vincular los ciudadanos, para seguir haciendo de Medellín un mejor lugar”, afirma Osorio.

Banacol, que hizo parte de las anteriores convocatorias de Vigilancia Tecnológica en el marco del programa Erica, acompañó las sesiones para aportar con su experiencia en la formulación de este proyecto, que desde Ruta N se ha llamado Red de Vigilancia Estratégica.

 “A las empresas colombianas les cuesta mucho competir internacionalmente. Estamos acostumbrados a que la tecnología que nos funcionó hace muchos años debe seguir funcionando, y realmente el mundo se está moviendo y las formas de hacer empresa y de pensar son muy diferentes. Crear una red de Vigilancia Tecnológica permite que tengamos observadores, procesadores, ejecutores, para que realmente las políticas, ideas, investigaciones, proyectos y planes de empresa funcionen”,  resalta Osorio.

Por su parte, Luz Elena Castrillón, directora del CECIF, destacó esta iniciativa y criticó la actitud de los investigadores de la región en cuanto a su interés por crear redes, que en muchos casos solo conforman cuando se lo exige una convocatoria de un ente financiador. “La efectividad de las redes en este país todavía es un lío porque tenemos un problema cultural para trabajar en red. Para que una red sea efectiva y funcione de verdad debe haber un clima de confianza entre todos los participantes y se deben diseñar unas políticas, con fundamento jurídico y respaldo económico”.

Castrillón cree que la vigilancia tecnológica es necesaria para la productividad y el éxito de una investigación, independientemente de su naturaleza: “Cualquier proyecto en el que nos agrupemos los grupos de investigación básica o aplicada, los clústeres y las cadenas productivas, tiene que ser abordado desde un tema de vigilancia tecnológica, que debe acompañar antes y durante la formulación del proyecto, luego en la ejecución, y después con todo el tema de difusión de los resultados”.

Una de las principales conclusiones que surgió durante la construcción de la red es la necesidad que se tiene de hacer un proceso de certificación, tal y como lo hace Colciencias con los grupos de investigación. Además, se habló de la importancia  de replicar estos conocimientos al interior de las instituciones, para que no solo se usen en proyectos de investigación sino desde cualquier área, y se hagan procesos de vigilancia tecnológica para saber qué pregrados van a trabajar o cómo van a aplicar un cambio curricular.

En los próximos días el Centro de Excelencia Ártica entregará las conclusiones finales del proceso de construcción de la Red de Vigilancia Estratégica para, así, empezar a trabajar en proyectos específicos y buscar el apalancamiento de recursos que favorezcan el desarrollo de estas iniciativas.

 

 

 

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