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¿Los genios nacen o se hacen?

26 de Febrero de 2013

¿Los genios nacen o se hacen?

Cuando habla de ciencia, a Vanessa Restrepo Schild se le ilumina el rostro, se emociona y comienza a describir con detalle por qué se enamoró del mundo del conocimiento. 

A sus 20 años esta joven ya tiene una patente, es estudiante de Biología con énfasis en biología molecular, investigadora del Grupo de Biotecnología de la Universidad de Antioquia e investigadora del Bayley Group de la Universidad de Oxford. 

Cuenta que desde niña le gustaba cuestionar el mundo y hacerse mil preguntas sobre todo lo que la rodeaba. Recuerda que era callada y que, en algún momento, sus familiares y maestros llegaron a pensar que podría sufrir de autismo. Sin embargo, su silencio no la alejaba del entorno y, por el contrario, la convirtió en unagran observadora, interesada por saber cómo era posible que cada pequeña cosa tuviera “vida”. 

“Yo me interesé por la investigación, por la ciencia, más que todo por descubrir de qué estábamos hechos, de qué está hecho el mundo, en dónde vivimos… por buscar la base de nuestra existencia. Lo que yo me preguntaba era de qué estaba hecha nuestra piel, nuestro cuerpo, de que está hecho un muro, cómo es todo posible dentro de este universo visto desde el mundo microscópico, desde el mundo molecular… yo siempre quise saber el porqué de las cosas”. 

Su infancia pasó entre las historias y el conocimiento que sus padres compartían con ella. El escucharlos le enseñó a tener una posición crítica frente a la información y a no conformarse con lo básico. Por ello, el autoaprendizaje fue un proceso fundamental en su crecimiento como estudiante y como persona.

“Mi papá me hablaba de historia y yo era fascinada por aprender, y mi mamá también me hablaba pero desde otra postura. Entonces empecé a fascinarme por el conocimiento, me encantaba ver las diferentes formas de pensar que tenía la gente y me apasionó saber de dónde viene toda esa información, cómo se dan las cosas. Entonces algo que podría ser tan alejado a lo que hago ahora como científica, es algo primordial y es porque aunque mis padres no tenían nada que ver con la ciencia, lo que me brindaron fue esa capacidad de tener un pensamiento crítico frente a las cosas, que no me tragara el cuento completo de lo que me decían mi papá o mi mamá, sino que buscara qué más había sobre eso y yo misma pudiera aprender. Eso fue algo que me abrió mucho los ojos sobre lo que es pensar diferente e innovar, entonces digamos que ahí hay una pieza clave”.

“Todos somos genios, pero algunos no tienen la oportunidad de desarrollar sus capacidades”

Ingresar al bachillerato hizo que Vanessa confirmara su necesidad de autoaprendizaje. Le aburrían las aulas de clase y no entendía por qué todos sus compañeros debían aprender exactamente lo mismo.

“Cuando llegué al colegio me choqué contra el mundo porque yo entré con muchas expectativas, pero al estar encasillados en que todos teníamos que aprender lo mismo y que no se podía criticar lo que dijera el profesor y que yo ya había vivido una infancia en la que sabía de muchas cosas, entonces yo opinaba, yo decía, ‘profe,  pero no será que es mejor tal cosa’… entonces los profesores no me dejaban hablar y querían que me tragara el conocimiento de la forma que ellos lo impartían y a mí eso nunca me gustó, entonces empecé a aprender por mí misma.”

El entender que tenía necesidades de aprendizaje diferentes, ha hecho que Vanessa piense que es necesario cambiar el sistema educativo actual, pues cree que hay muchos estudiantes que tienen grandes capacidades, pero la presión de ser aceptados y de brindar los resultados que sus padres y la comunidad educativa esperan, hace que no busquen otras formas de aprender. 

“Yo me aburría mucho sentada en un escritorio escuchando a los profesores hablar y hablar, por eso siempre he pensado que hay que cambiar el sistema educativo, porque yo pienso que yo no fui la única que tuvo muchas habilidades entre los niños con los que me eduqué, sino que yo tuve la ventaja de que mis papás no me forzaban a hacer las cosas como todos las tenían que hacer, ellos no le tuvieron miedo a que yo fracasara, ellos me dejaban fracasar”.

Una “genio” de resultados 

Siendo aún una niña, Vanessa comenzó a asistir a eventos públicos y conferencias de los grandes exponentes del país en temas científicos. Escuchaba, preguntaba, investigaba y algunos de los expertos comenzaron a interesarse en esa niña que, por su edad y su condición de estudiante colegial, era fácilmente reconocida. 

Gracias a su asistencia a estos eventos, Vanessa participó en la Feria de la Ciencia de Medellín, y resultó ganadora de este certamen con un proyecto para atender, de alguna forma, las zonas afectadas en las temporadas invernales. 

“Mi primer prototipo era un 'carrito' que ingresaba a un simulador de inundación, que yo hice también, y que flotaba sobre el agua invirtiendo la lógica de los submarinos, succionaba el agua, producía energía con la que se mantenía trabajando y liberaba el agua en forma de gases. Funcionaba por seis minutos continuos”. 

A su corta edad, esta joven científica ya tiene una patente que se encuentra publicada y en curso. La llama“Reactor Electrobiológico” y es un equipo, como lo explica Vanessa, diseñado a través de biomimicry (imitación de la naturaleza), que produce energía utilizando principios básicos de comportamiento molecular.

Además de estos dos grandes logros, esta genio ha sido reconocida como Mujer Joven Talento en Ciencia y Tecnología, fue seleccionada como una de las 20 jóvenes líderes mundiales por Thiel Fundation, fue ganadora del StartUp of You Student Fellowship, entre otros. En la actualidad, es integrante del Grupo de Biotecnología de la Universidad de Antioquia, delegada de Colombia ante la Mesa Redonda de Biotecnología de Oxford, será parte de un grupo de investigación compuesto únicamente por doctores y postdoctores en Oxford y en esta misma universidad realizará algunos meses de entrenamiento en Biología Sintética, donde contará con el apoyo de Ruta N, entidad que financiará la estadía de Vanessa en Oxford durante seis meses, como muestra de su apoyo a los jóvenes innovadores.

Vanessa está convencida de que todos contamos con capacidades para ser grandes líderes en diferentes campos de la sociedad, pero que hace falta recibir más apoyo y oportunidades para lograr desarrollarlas. Espera, además, que muchos más jóvenes vean en el campo científico una oportunidad para innovar y para realizar importantes cambios que contribuyan a brindar mejores condiciones de vida para las personas.

 “Mi reto ahora es encontrar las formas de escalar todos los procesos que he logrado hacer, y para esto utilizaré la biología sintética en la universidad de Oxford, para que estos experimentos puedan pasar de algo increíble que se hizo en una feria de la ciencia, a algo que  tenga un verdadero impacto en la sociedad. Es un proceso que debo tomar con mucha humildad, persistencia e innovación continua. Yo quiero revolucionar la forma en que la gente concibe la tecnología y la forma en que esta es. Si se quiere tener un mundo autosostenible hay que innovar muchísimo, pensar mucho más allá de los límites de los demás y, mi parte en esto, es hacer tecnología autosostenible, esa es mi meta”.

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