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Las experiencias exitosas son para aprender, no para replicar

16 de Enero de 2013

Las experiencias exitosas son para aprender, no para replicar

No existe una fórmula para crear ecosistemas de emprendimiento exitosos. Sin embargo, conocer lo que otros han desarrollado, comparar y contrastar experiencias para aprender de sus errores y aciertos, es un aspecto importante que deben tener presente los ecosistemas nacientes en América Latina, dice Carlos Baradello, vicedecano de la escuela de negocios de la Universidad de San Francisco y ángel inversionista del fondo de capital de riesgo Alaya de Argentina.

Según Baradello, quien ha trabajado durante los últimos 17 años en Silicon Valley, la reflexión más grande que debe darse para los ecosistemas que están en formación, es aprender de las mejores prácticas pero no para replicarlas, sino para adaptarlas a cada entorno: “Se puede aprender de los ecosistemas más desarrollados, puede ser de Silicon Valley, puede ser de Boston, de Austin, de Berlín, de Amsterdam o de dónde sea. Pero, al mismo tiempo, se tiene que crear la propia salsa, la propia receta secreta del lugar, porque las características autóctonas son sumamente importantes y, además, copiar a Silicon Valley, por ejemplo, no tiene sentido, porque Silicon Valley no se podría reinventar ni aún si él mismo Silicon Valley quisiera, eso es una aberración de la naturaleza que creció así, salió así, como dice la canción de Serrat, ‘a golpes de agua y sol’, y no hubo una hoja de ruta, no hubo una planeación estratégica, fue que una circunstancia llevó a la otra y así”.

Agrega este experto que las condiciones que se han dado en otros ecosistemas no son las mismas que se dan en Medellín, o en Sao Pablo, o en Argentina, etc., por lo tanto cada lugar cuenta con condiciones propias y, por eso, el gran reto, el gran secreto, radica en encontrar esas condiciones para acelerar el proceso de crecimiento. 

Baradello considera que Medellín cuenta con ciertas ventajas comparativas respecto a otras zonas del planeta, por lo que cree que lo más importante que debe hacer la ciudad en materia de emprendimiento e innovación, esaprovechar los casos de éxito para identificar ese aspecto que sea único y que se pueda apalancar, ya sea un recurso natural, un legado del pasado, una competitividad heredada, etc.: “Tomemos un cazo al azar. Digamos que Medellín no tiene tradición en materiales semiconductores, no tiene universidades que son buenas para desarrollar semiconductores, no tiene ninguna empresa de semiconductores, no tiene ningún tipo de punto para apalancarse y decir ‘nosotros vamos a ser en los próximos 10 años una potencia en semiconductores’. Eso es totalmente artificial, se puede hacer a fuerza de dinero, pero no será lo más aconsejable. En caso contrario, si ustedes tienen una cultura de especies, de apicultura, de una madera que se trata especialmente, algún recurso insólito o único que pueda servir para apalancarse y de ahí empezar a crear todo un capital humano, todo un clúster de actividad, yo creo que eso facilita muchísimo y acelera la creación de esos clústeres de conocimiento”.

Uno de los desafíos más grandes en el desarrollo de ecosistemas de emprendimiento, explica este  experto,es lograr que los 10 o 12 actores que por lo general participan en el proceso, puedan actuar simultáneamente: “Uno no puede decir que, primero voy a arreglar la educación, después de que arregle la educación voy a arreglar el asunto de los centros de investigación y después voy a mejorar la posibilidad de capital de riesgo y, después, voy a mejorar la banca de inversión, etc., etc., porque para el momento que terminó de dar toda la vuelta, se le pasaron 20 años y los competidores le pasaron por encima. Ese es el problema y como voy a actuar simultáneamente va a haber desperdicios e ineficiencia porque la coordinación y la planificación no pueden ser perfectas. Es como si tiro 12 pelotas en el aire… algunas se van a estrellar”.

Para lograr superar este desafío, dice Baradello que lo que se puede hacer es ir mejorando cada actor simultáneamente, aunque sea en diferente medida. “Lo único que puede hacerse es decir: bueno, si ya mejoré todo un poco, algunos el 30%, otros el 20%, otros el 5%, tengo que dar una vuelta de nuevo y luego otra, y otra y así sucesivamente las veces que sea necesario. Yo no lo sé hacer de otra forma, hay que medir constantemente y celebrar los éxitos. Cada vez que haya un éxito, por pequeñito que sea, hay que tirar la casa por la ventana, como se dice, celebrarle, darle publicidad y empezar a crear los ídolos, los modelos locales, que el modelo colombiano no sea solamente Juan Valdez”. 

Un aprendizaje importante: aprender a tolerar el fracaso

Para que en Medellín y en otras ciudades de América Latina se siga trabajando en la generación de un ecosistema  emprendedor exitoso y de entornos de innovación adecuados, es necesario que se genere algunos cambios culturales. Entre ellos, tal como recomienda Baradello, hay que tener tolerancia al fracaso, lo quepermite aprender de los errores y lograr el éxito. “Muchas de nuestras regiones, de nuestra geografía –afirma el argentino–, humillan, criminalizan al que fracasa y, en realidad, el que fracasó es porque arriesgó. Yo creo que hay que apostar y cuando se pierde, hay que saber que realmente no se perdió, sino que se ganó en un aprendizaje y que ese aprendizaje se utilizará en el próximo emprendimiento”.

Otro elemento que debe tenerse en cuenta, es que el paternalismo debe tener muy poco rol o no tener, hay que dejar a los emprendedores que se equivoquen y que aprendan de ello: “Muchas veces nosotros en nuestras culturas protegemos a estos emprendimientos y a estos emprendedores de que se tropiecen y se pelen las rodillas, y bueno, pelarse las rodillas es parte del proceso y morir es parte del proceso. Si se está destinado a morir, lo mejor que puede pasar es que muera lo antes posible. Yo sé que estas son palabras duras, pero yo creo que no le hacemos ningún servicio al emprendedor si lo mantenemos artificialmente con vida, en sistemas de cuidado intensivo que al final son costosos y no dan resultado, por lo tanto es un proceso largo, que tiene desperdicios y es un proceso de un constante morir para regenerarse porque esa es la condición de un hábitat o un ecosistema”.

Generar espacios para compartir las experiencias exitosas y aprender a aplicar esos conocimientos a las necesidades y realidades de la ciudad, es sin duda un gran paso para desarrollar entornos favorables que impulsen la competitividad a través del crecimiento económico,  generado no solo por las grandes compañías tradicionales, sino también por escenarios de emprendimiento en los que se puede ser más arriesgados: “El emprendimiento nos permite hacer tres cosas, que normalmente las grandes empresas no pueden hacer. Siempre decimos que las cosas buenas de la vida son inmorales, ilegales o engordan, y el emprendimiento nos permite hacer esas tres cosas, es decir, nos permite pensar en la creación de monopolios temporarios, nos permite transar o intercambiar información privilegiada y nos permite buscar los tiempos justos o hacer una hipótesis de los tiempos justos, para entrar en un mercado determinado. Yo creo que esas son las tres cosas que tenemos que empezar, todos, a pensar y actuar”, señala Baradello.

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