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El G8: un acuerdo de voluntades

29 de Mayo de 2013

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El G8: un acuerdo de voluntades

No existe la firma de ningún documento por parte de los rectores de las ocho universidades de la región que hacen parte del llamado G8. Lo que en la realidad sí existe, es el compromiso establecido por cada uno de ellos.  

Carlos Felipe Londoño, rector de la Escuela de Ingeniería de Antioquia, define al G8 como un acuerdo de voluntades que desde hace nueve años, con su iniciativa, buscó romper las murallas que separan a las instituciones de educación superior y a las universidades estatales de las privadas, una situación que considera, no tenía ningún aspecto positivo: “Si se revisa la misión, si se escucha y se conoce cuáles son los objetivos de las principales instituciones de educación superior y más en la región, nos une el mismo fin… buscar educación de calidad, una educación que le permita a nuestra gente, para el bien del país, el desarrollo armónico, sostenible, cerrando brechas en tantas diferencias sociales que existen”. 

Con lo anterior en mente, Londoño propuso, sobre un borrador, a las universidades estatales de la zona, laUniversidad de Antioquia y la Universidad Nacional, y a los centros privados de la Pontificia Bolivariana, la Universidad Eafit, el Ces, la Universidad de Medellín, la Universidad la Sallista y, por supuesto, laEscuela de Ingeniería de Antioquia, este acuerdo de voluntades para trabajar por ese bien común reflejado en la misión y en los principios y valores de cada uno de ellos: “Toda esta propuesta fue acogida plenamente por cada uno de los rectores de ese momento y, así, invitamos a una primera reunión a compartir, a discutir sobre esas propuestas y sobre los mismos miembros de ese grupo que llamamos con humildad y un poco jocosamente el G8, el G8 pobre pero a fin de cuentas G8, para buscar ese gran beneficio”. 

Así, dejando de lado el protagonismo, los rectores de las universidades comenzaron a reunirse el primer martes de cada mes en sedes rotatorias, para identificar los temas más sensibles para sus instituciones e incluso para las demás. 

Menciona Londoño que en estos nueve años, la gestión que se ha realizado desde el G8 ha obtenido logros muy significativos, como la creación de la ´Red de alta velocidad´ en la región, el trabajo con las bibliotecas de las universidades que integran el grupo, el trabajo conjunto que se ha logrado con la alianza universidad, empresa, Estado y, por supuesto, el fortalecimiento de estas ocho universidades gracias al trabajo colaborativo. 

En la siguiente entrevista, Londoño nos habla en detalle de algunos logros, de los retos y del trabajo que se ha venido realizando en este grupo de universidades.

 

 

Ruta N: ¿Cómo define el G8?

Carlos Felipe Londoño: Es un acuerdo de voluntades. Yo lo resumiría así simplemente, porque no tenemos firmado en sí ningún documento, pero sí el compromiso establecido de los rectores de ocho instituciones.

RN: ¿Cuáles son las universidades que hacen parte de esta unión de voluntades? 

Estatales están la Universidad de Antioquia y la Universidad Nacional. Privadas, la Pontificia Bolivariana, la Universidad Eafit, el Ces, la Universidad de Medellín, la Universidad la Sallista y la Escuela de Ingeniería de Antioquia.

RN: ¿Por qué deciden crear el acuerdo con estas ocho instituciones? 

No es que pensemos en términos egoístas solo en nuestras ocho instituciones, no. Lo que pasa es que hay otras organizaciones en las que tienen amparo y cubren  a todas las distintas instituciones de educación superior y ese es un espacio que ya existe. Aquí es un espacio un poco más familiar, algo más dentro de quienes sentimos una identidad mayor y más fuerte en lo que buscamos. Los principios mismos de la administración y los aspectos de la sicología en la administración nos dicen que en reuniones muy grandes es muy difícil llegar a acuerdos, consensos, temas, a profundizar un poco más. Pero los beneficios que nosotros logramos en muchos temas los expandimos a otras instituciones.

Ruta N: ¿Cuáles son algunos de los logros más significativos del G8? 

Frente a los logros, podríamos mencionar lo que fue la ‘Red de alta velocidad’. Mientras en todo el país esto ya estaba muy conformado, aquí en nuestra región estaba totalmente desarticulado, por razones que no vale la pena mencionar, pero entre las mismas entidades estatales y municipales no hubo la sinergia necesaria que demandaba el momento. Esto lo asumimos nosotros y junto con la ministra de Comunicaciones en ese momento, María del Rosario Guerra, que había sido directora de Colciencias, logramos un proyecto piloto para la región de Antioquia que luego ella extendió para beneficio de todo el país, porque los costos se rebajaron ostensiblemente frente a lo que fue la propuesta inicial y fue gracias a esta gestión nuestra con la ministra que eso se logró. Ya aquí en nuestra región lo abrimos para toda las demás instituciones que quisieron participar. 

Otro aspecto significativo, ha sido la sinergia que hemos encontrado entre el grupo de bibliotecas de las universidades del G8, que en este momento también se está extendiendo a otras instituciones. La idea era que, si bien el estudiante tenía las bibliotecas de su universidad, no por ello estuviera limitado a los libros, fuentes o bases de datos de allí, sino que pudiera usar también las del convenio de las del G8. En este convenio tenemos incluso un programa que llamamos “Libros en su casa”, donde pueden pedir el texto a domicilio, obviamente tiene un costo este servicio, pero es romper esas barreras porque decimos que al conocimiento no le podemos poner barreras. 

Estamos haciendo un esfuerzo también en el tema de laboratorios, para hacer un inventario de lo que tenemos y de los recursos de los que disponemos, y tratar de encontrar mecanismos para que no se inviertan dobles recursos con un mismo fin en varias instituciones, sino más bien que se complementen y así poder también prestarnos servicios de una universidad a otra en los laboratorios.

RN: ¿Cuáles son ahora los grandes retos?

Los retos a mi juicio siguen siendo muy altos. Es bueno mostrar ciertos éxitos como los que mencioné, pero si se pone a pensar, desde todo el campo de acción de la universidad queda mucho. Desde las mismas actividades de extensión, para lograr eventos de gran trascendencia desde el punto de vista académico, de la docencia o de la investigación. Yo creo que aún ahí falta mucho esfuerzo y muchas metas para lograr.

En la investigación, ahora con la Ley de Regalías y con toda la reorganización que está teniendo Ruta N como un gran motor para el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la creación de nuevas empresas, yo creo que se presenta un reto muy grande, porque ya con la apropiación de estos recursos, provenientes de los excedentes de EPM y así definido por ese acuerdo del Concejo para Ruta N, desde allí efectivamente se puede orientar el trabajo de las universidades sin que se limite, por supuesto al G8. 

Hay que reconocer que el G8 ya es una unidad fuerte porque representa un volumen de estudiantes significativo, porque representa con humildad, pero también hay que decirlo, con sinceridad, al grupo de universidades con más prestigio de la región, porque allí se reúnen también la mayoría de grupos de investigación, porque allí están representadas las instituciones acreditadas de esta zona, entonces allí hay un reto muy grande de poder enlazar. 

Desafortunadamente entre los grupos de investigadores, en algunas cosas, también persisten celos, y esa es parte de la imagen que no es materializable en un instante dado, ni palpable en una coyuntura determinada, sí se puede como mensaje fundamental y trascendental que los rectores, que las cabezas de las instituciones, se unan en una voluntad, expresándole a los demás, al resto de su comunidad internamente y al resto de la comunidad en general, que hay voluntad de unión y no espíritu de protagonismo individual. Ese mensaje todavía falta calarlo internamente dentro de muchas de las instituciones, ese para mí sigue siendo un reto duro y fuerte y es muy posible que vencerlo totalmente sea imposible y quizás sea un romanticismo exagerado, pero por lo menos que uno diga que el nivel de penetración sea tal, que realmente permita desarrollar las sinergias para que potenciemos mucho más el desarrollo de toda esta región, y para bien del país, por supuesto.

RN: ¿Cómo cree que ven otras instituciones el G8?

Yo creo que hay un poco de todo. Sé, y he sabido, que también algunos lo miran con celo, con sentido de exclusión hacia otros, pero realmente no se trata de eso. Es como cuando usted tiene un grupo de amigos y dice, tengo que tener un grupo más cercano con los cuales comparto esos momentos especiales, como una fiesta o un dolor. 

Hemos sabido que algunos lo han mirado en forma negativa aunque nosotros lo que logramos tratamos de extenderlo, como la Red de alta velocidad, en donde después de mucha gestión no se hizo para obtener un beneficio de nosotros tener el privilegio de tener esa red de servicio o unos costos menores, sino que fue en igualdad de condiciones frente a los demás. Pero sabemos que si reunimos a 50 o 60 instituciones, llegar a un acuerdo se vuelve muy difícil porque hay muchas voces discordantes y para eso hay otros grupos. Este es simplemente un espacio más específico y más particular que cada uno lo tiene que saber encontrar.

RN: ¿Cuál sería entonces su mensaje para otras instituciones? 

Nuestro mensaje sería que, así como lo tenemos de estas ocho universidades, pues que tan bueno que exista entre algunas del sector técnico y tecnológico, que exista entre algunas instituciones de los colegios, que si bien ellos tienen sus agremiaciones, también son grupos muy grandes donde a veces materializar ciertos acuerdos no es posible, y tiene que ser en grupos un poco más pequeños.

Entonces el mensaje que hemos querido dar es un poco más el de decir que uno tiene que saber hacer grupos un poco más pequeños, no para convertirse en islas que generen aún más diferencias, sino para jalonar a los que estamos dentro de unas mismas características de identidad, como a quienes les gusta un tema particular y se unen y lo disfrutan específicamente. Nosotros en esto y esperamos dar el ejemplo, creemos que hemos sido consecuentes, pero le soy sincero, que no nos escapamos también de una crítica negativa en ese sentido.

RN: ¿Cómo es la relación del G8 con el Estado? 

Hemos dialogado con algunos viceministros de educación superior, con la misma ministra de Educación, en distintos temas que a veces son difíciles de tratar en reuniones muy amplias en las que están muchas instituciones, porque existen temas delicados que exigen cierta prudencia, cierto respeto, pero no por ello hay que esconder también la realidad, no por ello faltar a ciertas observaciones que consideramos que son sustantivas y que es necesario que la gente del gobierno las conozca, en forma respetuosa, pero en forma sincera, clara y también determinante. 

Eso mismo lo hacemos con los que han sido nuestros alcaldes y nuestros gobernadores, buscando armonía desde sus planes de gobierno para que nuestra acción esté en la misma línea. No puede ser que se busque siempre un desarrollo Universidad – Empresa – Estado, pero lo decimos y se dice en una reunión como las del CUEE, y que después cada uno salga a actuar por su lado, porque esa es parte de la incoherencia que muchas veces nos  gobierna, que pensamos que con decirlo, ya se logró. Entonces nosotros nos esmeramos en invitar a estos gobernantes sin distingo de un partido, sino simplemente pensando que el bien último es en la comunidad, en la sociedad, no es en un partido político, no es una institución de educación, no es en una persona en particular, sino que es en ese verdadero beneficio común. Entonces allí tratamos de articular esos distintos planes de desarrollo que tienen los gobiernos municipal y departamental, con las tareas que nosotros hacemos. 

Estamos intentando ahora, por ejemplo, en lo que tiene que ver con la investigación, fruto de toda esta reforma con la Ley de Regalías, poder unir, enlazar y apuntar en la misma dirección, para que no sea lo que imagine cada universidad, ni tampoco un gobierno departamental, de pronto aislado, respetando por supuesto que ellos son los gobernantes, son los que tienen los planes de gobierno, pero que hace falta articular algunos elementos frente a las potencialidades de una región, pero también las potencialidades de las universidades y sus capacidades.

Cabe destacar que también invitamos y hemos invitado al sector empresarial en esta misma línea para compartir esas inquietudes, para avanzar un poco frente a ese compromiso común, pero hacerlo, repito, no de forma aislada cada institución superior, sino en una forma más unida y marginada de protagonismos. 

En general con todo lo anterior podría resumirles yo esa historia, esa visión de lo que es el G8, donde llevamos nueve años reuniéndonos muy religiosamente, una reunión a la que debe ir solo el rector. Esta es una reunión indelegable, simplemente porque es una reunión de amigos con una claridad frente al objetivo final.

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