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¿Y si Einstein no hubiese estudiado física por miedo al desempleo?

20 de Junio de 2017 en Ciudad, Educación, noticias inicio

¿Y si Einstein no hubiese estudiado física por miedo al desempleo?

Que los niños son el futuro lo sabemos todos, pero, ¿qué significa esto para una ciudad como Medellín que quiere cambiar su vocación económica y migrar hacia una economía del conocimiento? Quiere decir que a los niños hay que enamorarlos del conocimiento desde pequeños y que vean en la ciencia y la tecnología las herramientas para romper fronteras y enfrentarse a los retos de la sociedad.

Es por esto que cuando la ciudad se encaminó en una transformación económica y productiva, también lo hizo en una educativa, como una apuesta a largo plazo para formar el talento necesario para los negocios y los empleos del futuro. Esa apuesta se soporta en lo que hoy se conoce como educación STEAM (del inglés Science, Technology, Engineering, Arts and Mathematics), con un énfasis en el aprendizaje conjunto de las ciencias, matemáticas, tecnología e ingeniería, y el arte jugando un papel fundamental para la apropiación e interacción entre estas áreas del saber.

La sociedad del futuro, en vez de compartimentalizar el conocimiento, lo abarca de manera integrada, o, en palabras del rector de la Universidad Eafit, Juan Luis Mejía, desde una visión holística. “Estamos acostumbrados a ver la educación como compartimentos cerrados y le echamos la culpa de las falencias de los estudiantes a las etapas anteriores: llegan a bachillerato con vacíos de primaria, a la universidad con vacíos del bachillerato y a la maestría con vacíos de la universidad. Eso no puede ser así, hay que, más bien, construir vínculos comunicantes en los que nos interesen más los procesos de aprendizaje que los de enseñanza”.

Esa visión holística del conocimiento también va acompañada de una visión de co-creación en la que los niños trabajan juntos en un proyecto con un objetivo en común, y cada uno tiene la oportunidad de mostrar sus diversos talentos.

“Hay una relación muy cercana entre el sistema económico y el sistema educativo: la educación de nuestros abuelos se deriva de una propuesta de sistema prusiano, que se desarrolló en Europa en un momento en el que la industrialización demandaba que se formaran personas para trabajar en las fábricas, en módulos pequeños, haciendo piezas exactamente iguales una tras otra”, explica Alejandro Roldán, profesional de innovación organizacional de Ruta N.

Esa lógica tenía sentido en un sistema que no quería mucha crítica o trabajo en equipo o pensamiento global, que al entrar a la línea de producción no se saliera de los parámetros específicos para no afectar el proceso del cual hacía parte ejecutando una misma tarea durante toda la jornada laboral.

Pero en una economía del conocimiento se necesitan precisamente personas con capacidad crítica en vez de mecánica, pensamiento global y una actitud de colaboración y co-creación en vez de competencia. Esas son algunas de las llamadas habilidades del siglo XXI, una guía internacional para el desarrollo humano respaldada por el sector público, empresas como Intel y Microsoft e instituciones multilaterales como el BID y la OCDE.

“Desde Colciencias vamos a impulsar la ciencia para el desarrollo humano y sostenible. No quiero sonar alarmante, pero el nivel de analfabetismo científico del país es inmenso y nosotros tenemos que trabajar por generar esa capacidad de creación y solución de problemas de forma interdisciplinaria”, señaló el nuevo director de Colciencias, César Ocampo, durante un conversatorio sobre educación STEM en la Universidad Eafit.

¿Y si Einstein no hubiese estudiado física por miedo al desempleo?

Para la Secretaría de Educación de Medellín, la educación STEM es una cuestión no solamente de calidad sino de pertinencia educativa. “En la ciudad hay 158 instituciones que ofrecen educación media técnica en los que fueron identificados como clúster productivos, entre ellos las TIC. Ellos ya trabajan con una metodología de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) y queremos ver qué están haciendo en STEM”, explica Alexandra Agudelo, coordinadora de pertinencia educativa de la Secretaría.


Y es que si no estimulamos a los niños para que vean en las TIC un potencial de desarrollo profesional, los negocios del futuro se van a quedar sin talento. Desde Ruta N se han identificado empresas que llegarán a la ciudad y que estarían demandando, en el corto y mediano plazo, cerca de 2.000 profesionales de las TIC. 

Ciencias exactas y arte

Una de las siglas que componen el acrónimo STEAM no es como las otras: el arte. El sistema educativo compartimentalizado lo pone, junto con las humanidades, al otro lado del espectro de disciplinas, pero en esa visión holística que propone el nuevo modelo, todas hacen parte de un mismo proceso de aprendizaje enfocado en proyectos.

Doris Sommer, PhD, profesora y directora de la iniciativa de Agentes Culturales de Harvard, ha trabajado con diferentes proyectos alrededor del mundo que utilizan el arte como medio de apropiación del conocimiento, en el que se invierte la pirámide de una clase convencional: si antes en las aulas se empezaba a tratar un tema desde el vocabulario para luego leer un texto y posteriormente interpretarlo, esta académica propone invertir el orden y empezar con un desafío creativo que sirva como excusa para apropiar los conceptos que se quieren transmitir.

“El arte sorprende, desconcerta, crea dudas. El arte es todo lo que no ha sido nombrado aún, y por eso es tan necesario para la innovación: sin arte es muy difícil pensar por fuera de los paradigmas actuales”.

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