De cerebros fugados a mentores admirados

11 de Julio de 2017 en Educación, noticias inicio

De cerebros fugados a mentores admirados

Cuando Gabriela anunció que quería estudiar biología, su papá puso el grito en el cielo: “¡vas a terminar de profesora!”, algo que para él era inimaginable. A pesar de esto, ella siguió con sus planes y hoy es candidata a doctora en ciencias biomédicas de la Universidad de Groningen en Holanda.

El hecho de que yo nunca tuviera unos modelos o roles muy claros de lo que era ser investigador y científico me hizo las cosas más complicadas. En la universidad tuve profesores muy buenos a los que les gustaba mucho enseñar y que me llenaron de ganas de seguir con este rollo, pero también tuve profesores super aburridos, de simplemente ‘apréndase todo de memoria’”.

El importante papel que jugaron esos modelos a seguir en sus decisiones profesionales y de vida hicieron que Gabriela se interesara en participar de los Clubes de Ciencia, una iniciativa que conecta a científicos colombianos que se encuentran ejerciendo en el exterior con jóvenes de instituciones educativas oficiales del país, con el objetivo de transmitirles su amor por la ciencia y el conocimiento.

“Cuando yo tuve mi primer acercamiento con un laboratorio acompañada de mis mentores, de una me di cuenta de que eso era realmente lo quería, porque pude conocer investigadores muy apasionados y ambiciosos versus el típico ñoño al que le gusta la ciencia, que es como se lo pintan a uno siempre”, agrega Gabriela, quien dejó por una semana su laboratorio de vacunología en la ciudad de Groningen para contagiar a un grupo de jóvenes con su visión dinámica y emocionante de la ciencia.


El "niño problema" descubre las matemáticas

La historia de Juan Sebastián Valbuena con la ciencia nació en un centro para el tratamiento de la epilepsia al que lo llevaron sus padres después de ser diagnosticado con hiperactividad y problemas de motricidad. Allí lograron canalizar todo ese exceso de energía con juegos numéricos y actividades manuales que incluían armar y desarmar diferentes objetos como pantallas, parlantes y teléfonos para entender su funcionamiento desde el interior.

A partir de ese momento, Juan Sebastián participó en cuanta competencia y olimpiada de matemáticas, química y astronomía se le cruzara, pero fue la física la que realmente lo enamoró y lo encaminó hacia una carrera profesional en el área. Hoy está terminando su doble titulación en física y matemáticas en la Universidad Nacional y, como Gabriela, fue uno de los participantes de la tercera edición de Clubes de Ciencia.

“A mí me gusta mucho compartir el conocimiento y me entusiasma poder hacerlo con chicos que se interesan por la ciencia, que están dispuestos a dedicar sus vacaciones a un semillero académico”, señala Valbuena.

Para Elkin Vega, los Clubes de Ciencia son la oportunidad de devolverle al país algo del impulso que él tuvo para perseguir sus sueños hasta la Universidad Federal de Río Grande del Sur, en Puerto Alegre (Brasil) donde adelanta un doctorado en enseñanza de la física.

Mucha gente que estudia afuera se queda afuera y no hace ese retorno para contribuir al desarrollo de la ciencia y la investigación en el país. Me gusta mucho que esta iniciativa acerque un conocimiento (que a veces es demasiado elaborado) a los estudiantes, para que no solamente lo entiendan sino que se sientan partícipes de la construcción de ese conocimiento”.

Al mostrarles que la ciencia está hecha por personas de carne y hueso y que se puede ser un científico exitoso, este candidato a doctor espera motivar a los jóvenes a seguir una carrera en la investigación.

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