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El CERN: Un imán de talento
Por: Agustín Peláez Gaviria
 
La fuga de cerebros es quizás unos de los mayores retos para una región que desee adoptar el conocimiento como motor del desarrollo. En medio de la globalización y la facilidad para la movilidad del capital humano, no solo es difícil atraer cerebros sino también retener y aprovechar los "cerebros locales".
 
Medellín, y Colombia en general, han sido fieles testigos de este fenómeno, al igual que otras regiones en otras épocas: Irlanda en los 80, Hungría durante la Guerra Fría, y Europa después de la Segunda Guerra Mundial.
 
Dichos casos han demostrado que la emigración de capital humano calificado es una tendencia que puede frenarse e incluso revertirse para beneficio de una región. Hoy quisiera tomar un caso ejemplar de colaboración entre la ciencia, la ingeniería y las políticas públicas para frenar la fuga de cerebros: el laboratorio CERN.
 
A pesar de ser desconocido para muchos, en el CERN se realizan experimentos físicos con partículas a niveles de energía nunca antes vistos, pudiendo recrear condiciones similares al momento de la creación de nuestro universo; se están respondiendo interrogantes que han existido durante toda la historia del hombre acerca de nuestro origen, la materia que nos rodea y las leyes que rigen nuestro universo.
 
 

Pero lo que más me llama la atención del CERN no es lo que allí se lleva a cabo. No es el hecho de que hace un mes hayan creado antimateria -reforzando la sospecha de un universo paralelo-. No es tampoco el hecho de que allí se haya creado el Internet gracias a las redes utilizadas para procesar la información de los laboratorios en los años 80. Lo que quisiera resaltar del CERN es su papel dentro del ecosistema de innovación Europeo.
 
El CERN fue creado en 1954 con el explícito propósito de contrarrestar la emigración de científicos europeos hacia EE. UU. después de la Segunda Guerra Mundial. Científicos como Niels Bohr, el cual todos recordamos de las clases de física en secundaria, fueron los encargados de convencer a los políticos de la época para realizar semejante inversión.
 
Actualmente, el CERN emplea alrededor de 2.500 talentos, incluyendo físicos, ingenieros, desarrolladores, técnicos y administradores. Tan solo el 20% son físicos puros, lo cual demuestra que, a pesar de ser una institución muy especializada y dedicada a la investigación fundamental, involucra otras áreas de conocimiento, demandando mucho capital humano que luego puede potenciar otras industrias. El efecto permeable dentro de la región es entonces indiscutible: sus ingenieros y desarrolladores vienen y van desde y hacia empresas como Alenia, EADS, Google, Thales, etc. De esta forma el CERN, además de su aporte a la comunidad científica, ayuda a conservar el capital humano europeo e incluso a atraer cerebros de otras partes del mundo, incluyendo EE. UU.
 
¿Qué lecciones quedan para Medellín?
 
Hay que destacar la visión a largo plazo de quienes crearon las políticas para soportar al CERN. La más reciente inversión, el LHC, tuvo un presupuesto de $7.5 billones de euros. Una dimensión comparable con el proyecto regional de Hidroituango, con la diferencia de que el retorno a la inversión es imposible de medir. La inversión tiene el solo propósito de encontrar una partícula que se sospecha que existe -el bosón de Higgs- y hay una alta probabilidad de que no la puedan encontrar.
 
¿Qué dirán los países miembros si les informan que, $7.5 billones de Euros después, el experimento no tuvo el resultado deseado? En lo científico, significaría un nuevo reto, y en lo público, tampoco sería una decepción ya que las externalidades generadas por dichos experimentos son valoradas en esas proporciones.
 
¿Cuál es entonces el “imán” de Medellín? ¿Qué es lo que estamos haciendo para que los mejores jóvenes científicos, profesores e ingenieros del mundo vengan a nuestra ciudad a montar empresas o hacer patentes desde las universidades? La ecuación tiene muchas partes y, afortunadamente, ya existen algunas. Esperemos que con el tiempo se aumente esa mentalidad de cooperar, no solo para conservar, sino también para atraer talento humano, lo cual se traducirá en bienestar para todos.
 
Oportunidades de negocio basadas en innovación
Por: Agustín Peláez Gaviria
 
Los emprendimientos por necesidad pueden llegar a ser sostenibles y rentables. Los emprendimientos por oportunidad pueden llegar a ser multinacionales y generar miles de empleos. ¿Cómo detectar esas oportunidades?
 
Por varios años consecutivos, Colombia ha registrado un índice de actividad emprendedora por encima del 20% según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), lo cual nos ubica dentro de los países más emprendedores del mundo. Esta es una cifra sorprendente que, por un lado, refleja el esfuerzo voluntario de los sectores público y privado por promover la creación de empresa, pero por otro lado, la escasez de oportunidades, ya que la mayoría de esos emprendimientos son motivados por necesidad y no por oportunidad. Esta es una tendencia que debemos revertir como parte del proceso de transformación productiva en el país.
 
La pregunta es entonces, ¿cómo detectar dichas oportunidades? Como emprendedor, ángel inversionista o consultor, ¿cómo sé si un emprendimiento o idea de negocio obedece a una oportunidad y no a una necesidad o pasatiempo? En esta era en la que la información está a la mano de todos, dicha búsqueda no debería ser un obstáculo.
Andy Grove, ex CEO de Intel, creó un término llamado “Puntos de Inflexión Estratégicos”. Según él, “es lo que sucede en un negocio cuando ocurre un cambio considerable en su ambiente competitivo”. Este cambio puede ser de tipo tecnológico, regulatorio, o por parte del cliente y su percepción de valor:
 
 
 
 
 
 
Es la misma teoría que usó él para transformar a Intel de una mediana empresa manufacturera de chips, a una multinacional líder en procesadores.
 
A pesar de ser este un concepto enfocado hacia directivos de empresas, pienso que es igualmente poderoso para los emprendedores. La idea de que se creen nuevas y se destruyan viejas economías en cada punto de inflexión abre un espacio para que otros actores entren a ser parte de esas nuevas economías. Mientras más rápido lo hagan, mayor puede ser la porción del mercado que lograrán capturar.
 
Adicionalmente, un concepto similar llamado “Destrucción Creativa” (Schumpeter y Kondratiev) nos muestra cómo la frecuencia de aparición de esos puntos de inflexión se ha intensificado en las últimas décadas, por lo cual se generan cada vez más oportunidades que podríamos atender:ç

 
 
 
La clave está en detectar y predecir esos puntos de inflexión. Es cierto que nuestro entorno social y laboral juega un papel importante en dicha búsqueda (por ejemplo, si una persona conoce de antemano el lanzamiento de una ley que volviese obligatoria la compensación de emisiones contaminantes, podría prepararse mejor para atender un mercado creciente de bonos de carbono), pero también hay tendencias que podemos tener en la mira a través de las noticias, las redes sociales y el internet.
 
Como incentivo, quiero dejarles unas tendencias que pienso podrían llegar a tener este comportamiento, o en su defecto ya lo están haciendo:

 

Variable A

Variable B

Nombre

Cantidad de dinero que se transa en el mundo real

Cantidad de dinero que se transa en mundos virtuales.

??

# de personas en el mundo

# de conexiones a internet en el mundo

Internet de las Cosas

´﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽igitalCosasnte por medios digitales.VS. la cantidad de muesto en publicidad tradicionalo de "undos virtuales

(n llega## de personas que obtienen tratamiento médico en su país

# de personas que lo hacen en el exterior

Turismo Médico

Presupuesto en publicidad digital de las empresas

Presupuesto en publicidad tradicional

Mercadeo Digital

Cantidad de Smartphones  y Tablet PC’s en el mundo

Cantidad de PC’s en el mundo

??

Música digital ilegal

Música digital legal

Música Digital

 

La mezcla entre oportunidades de grandes dimensiones y el grado de innovación en los productos/servicios para atenderlas, es supremamente poderosa. Esa mezcla podrá dar lugar a una mayor cantidad de emprendimientos dinámicos en nuestra ciudad, orientados a mercados globales y con gran potencial de crecimiento.

 

 

El corazón de un valle tecnológico
Por: Agustín Peláez Gaviria
 
En medio de esta búsqueda por transformar nuestra ciudad, hemos comprobado que la innovación tiene muchísimas caras. Por ejemplo, una ciudad podría optar por volverse experta en manufactura de dispositivos electrónicos, como en varios países asiáticos, mientras que otra podría especializarse en ser un reconocido centro de animación 3D. Así pues, la innovación puede tomar tantas caras como tipos de ingenierías existan.
 
Ahora bien, aunque las estrategias-ciudad para cado caso pueden llegar a ser muy diferentes, varios autores coinciden en que hay un elemento básico, un corazón indispensable para su éxito, y es la presencia de una excelente facultad de Ingeniería Eléctrica.
 
A propósito del 60 aniversario del programa de Ingeniería Eléctrica en la UPB, quiero exaltar la importancia de esta rama de la ciencia e indagar sobre el papel que ha jugado en el establecimiento de diferentes valles tecnológicos en el mundo.
 
En el caso de Francia, las principales facultades de Ingeniería Eléctrica (a parte de las de Paris) fueron fundadas a principios del siglo XX en Grenoble y Toulouse, mientras que ciudades como Lyon y Bordeaux se enfocaron en facultades de otras ingenierías como la Química. Hoy en día, el primer grupo de ciudades son centros de innovación en TIC y Aeroespacial respectivamente, mientras que el segundo grupo no goza de tal reconocimiento. Las razones históricas para que esto sucediera fueron incluso similares a las de nuestra ciudad, solo que con 50 años de diferencia: un gran potencial hidroeléctrico que atrajo la actividad industrial y en consecuencia una universidad que buscó especializarse para apoyar la demanda energética de la industria y de la región.
 
Por otro lado, en EE. UU. tenemos dos buenos ejemplos: el de Silicon Valley con la Universidad de Stanford y Route 128 con el MIT, las cuales cuentan con excelentes facultades de Ingeniería Eléctrica. Podríamos alargar la lista con otras ciudades como Zürich (Suiza) y la facultad de la ETH, o Cambridge (Inglaterra) y su universidad,  pero lo importante por ahora es evidenciar que existe un patrón.
 
Esto puede explicarse a partir de la misma naturaleza de la carrera, pues de ella se desprenden disciplinas como la Electrónica, la Informática y las Telecomunicaciones, las cuales son el fundamento del famoso acrónimo TIC y objeto de la mayoría de nuevas start-ups. Además de esto, la Eléctrica y la Electrónica son especialmente demandantes en las ciencias básicas (Matemáticas y Física) por lo cual tienen una gran capacidad de atraer y congregar los llamados geeks bajo intereses comunes, de donde generalmente salen las ideas más innovadoras.
 
En Medellín, las anteriores facultades han jugado un papel indiscutible no solo en el desarrollo de la infraestructura energética, industrial y de comunicaciones del país, sino también en el surgimiento de emprendimientos de alto valor agregado. Ejemplos de lo anterior son: Netux Tecnología, MuzcaTech, Netsac, IEB Ingeniería Especializada, Colcircuitos, entre muchos otros.

 
Pienso entonces que sí existe este patrón en las ciudades innovadoras, por lo cual debemos tenerlo en en cuenta a la hora de “idear” nuestro proyecto de ciudad. Es cierto que las tendencias mundiales han centrado la atención en los programas de Computer Science - localmente conocidos como Ingeniería Informática - lo cual comparto 100% pues creo que Colombia tiene más posibilidades de desarrollarse en ese espectro que, por ejemplo, fabricando chips electrónicos.
Pero también debemos conservar y fortalecer los orígenes (Eléctrica - Electrónica) pues son el corazón de todo valle tecnológico y seguirán siendo una fuente indispensable de conocimiento, capital humano e innovación.
Bienvenidos a la Feria de Innovación
 
Por: Augstín Peláez Gaviria
 

Hace un mes estuve en la feria de innovación de Grenoble (GIF por sus siglas en inglés). Me pareció un buen punto de partida pues podría conocer qué tantos resultados, cuanto a nuevos productos y servicios, arroja una región tan prometedora. Ya antes de mi llegada había leído algo sobre las maravillas de la ciudad y quería confirmarlo: entre apenas 500,000 habitantes, existen 23,000 empleos relacionados con las TIC en empresas como Hewlett-Packard, Bull, Radiall, Thomson, Xerox, SunMicrosystems, CapGemini, STMicroelectronics, así como en numerosas start-ups que surgen de oportunidades detectadas gracias a la cercanía con centros de investigación, en donde 17,000 investigadores (13,000 públicos y 4,000 en la empresa privada) se desvelan día a día entre la frontera de la realidad de los mercados y las posibilidades del nuevo conocimiento.

 

El balance fue positivo pues pude confirmar que la pujanza de la región se debe en efecto a su carácter innovador; la mayoría de los más de 100 stands tenían algún proyecto con el suficiente potencial para convertirse en una empresa sostenible. Pero, como casi siempre, lo que más me llamó la atención fueron los detalles.

 

 

Primero que todo, pude confirmar que no estamos tan lejos de innovar en el área de las TIC. La feria estaba dividida en cuatro grandes temáticas: TIC, Biotecnología, Energía y Tecnologías Industriales, y más de la mitad de las muestras pertenecían a la primera categoría. Intrigado por ser esta de mi mayor interés, comencé por hacer un recorrido rápido para luego visitar las que más me interesaran. La sorpresa fue que la mayoría de proyectos TIC no requirieron, aparentemente, una investigación tan intensiva como los proyectos de las demás categorías. Aplicaciones móviles, variaciones de sistemas ERP, aplicaciones de sensores inalámbricos y Smart Grids, eran algunos de los temas más sonados y a su vez (y afortunadamente) menos distantes a lo que podríamos producir en Colombia. Excepciones a esta observación son, por ejemplo, proyectos de nuevas tecnologías para producir circuitos integrados, los cuales requieren más años de investigación para que sean una realidad (lo cual no quiere decir que algún día no podamos innovar en estas áreas). Esto es entonces un estímulo que confirma que la mayoría de start-ups basadas en TIC ofrecen productos que bien podría desarrollar un excelente programador con un buen computador y una buena conexión a internet, desde cualquier lugar el mundo.

 

Lo segundo fue el tema de las patentes. Cada expositor hacía un énfasis especial en el hecho de que su producto estaba patentado, parecían todos entrenados. Era casi una “obligación social” el tener en su cartelera el número de la patente, generalmente para EEUU y Europa. Si bien las patentes no son el único medio de protección a la propiedad intelectual, es cierto que el número de patentes es un indicador al cual se le debe prestar más atención en Colombia. Adicionalmente, bajo el mismo razonamiento del primer punto: no debemos esperar a encontrar la cura contra el cáncer para patentar. Muchos proyectos que no eran tan intensivos en investigación, estaban debidamente patentados, o por lo menos en proceso.

 

Por último, me impactó muy positivamente la fuerte presencia de los centros de investigación en la feria. No sé si alguna vez se han preguntado por qué hablamos de  “era del conocimiento”; ¿acaso ha existido en la historia de la humanidad alguna actividad que no esté basada en el conocimiento? ¿Acaso la caza y la agricultura no necesitaban conocimiento? Lo que realmente diferencia esta era es la existencia de instituciones dedicadas a producirlo y difundirlo, y no me refiero solo a las universidades -pues existen desde hace casi mil años- sino a los centros públicos de investigación y a las áreas de I+D de las empresas; esos sí son fenómenos recientes. Estas instituciones son fundamentales en un ecosistema innovador pues aseguran espacios altamente especializados para los investigadores (generalmente más que en una universidad), a cambio de una estabilidad económica que no depende del éxito comercial de sus invenciones. Motivado por este razonamiento, me acerqué a conversar con Laurent Debreu, un joven investigador del INRIA (Instituto Nacional de Investigación en Informática y Automática), quien estaba exponiendo un nuevo software que, en sus palabras, “utiliza métodos avanzados de matemáticas aplicadas para mejorar la resolución de la información meteorológica en un factor de 10” (ver METEODC), una invención que realmente resuelve un problema en el mercado. Lo interesante es que Laurent tiene la oportunidad de obtener una licencia no remunerada durante tres años para conformar su propia empresa. Si no le funciona, puede volver a su pasión como investigador en el INRIA. Si le funciona, será un emprendedor exitoso en la nueva generación de negocios con altísimo valor agregado.

 

En resumen, estos espacios no hacen más que demostrar que miles de oportunidades están surgiendo constantemente en un mundo cambiante, y solo aquellos con la capacidad para detectarlas, evaluarlas y desarrollarlas, serán quienes las convertirán en bienestar para ellos mismos y para su región. Estoy seguro de que esos pueden ser cada vez más de los nuestros. La verdadera Feria es entonces aquí y allá, no tiene fin ni fronteras, y está al alcance de todos!

Una Reflexión Preliminar

Por: Agustín Peláez Gaviria

 

Antes que nada quisiera repasar por qué la nuestra es una era tan excepcional. Es una reflexión importante pues generar conciencia colectiva de lo que significa nuestro momento histórico, es sentar las bases para una cultura innovadora, una cultura que exalte el conocimiento como primer pilar para su bienestar.

 

Construir un transbordador espacial, descifrar una cadena de ADN o establecer la edad y origen del universo, son sucesos relativamente recientes que a veces pasan desapercibidos o incluso son polemizados, pero que nos recuerdan lo particular de este instante de tiempo entre tantos miles de años de historia de la humanidad: nacimos en una era basada en el conocimiento. (Ver Gráfica 1)

 

Como si fuera poco, hay otra realidad apremiante y es el hecho de que la población urbana ya comenzó ha superar la población rural en el mundo, lo que quiere decir que ya somos más personas las que nos conglomeramos en ciudades y menos las que viven en el campo. (Ver Gráfica 2)

 

En las siguientes gráficas se muestran ambos hechos que, sin entrar en los detalles, evidencian que estamos ante un gran punto de inflexión y por ende las medidas que tomemos ahora determinarán gran parte de nuestro futuro cercano y lejano.

 
 
Fuente: Bernal (1958)
 
 
 
Fuente: Web of Life
 
 

Estos dos hechos sin precedentes han traído inevitables amenazas para la sostenibilidad de nuestro entorno. El hambre, la desigualdad social, el empleo, la salud pública y la movilidad son desafíos que todas las ciudades están afrontando cada vez con mayor atención y determinación. 


Medellín no es la excepción y por eso los ciudadanos hemos observado con alegría cómo la agenda pública y privada está ubicando a la ciencia, la tecnología y la innovación como las respuestas a estos interrogantes.


“Ingeniando la innovación¨ nace de compartir esa convicción de que nuestra ciudad cuenta con los ingredientes necesarios para posicionarse mundialmente como un valle de ciencia y tecnologíaraaangredientes necesarios para .r lo tanto hemos visto nuestros ojos, pero quese para su bienestar.. Este será un espacio para analizar objetivamente cómo forjar un ecosistema de innovación en una región, teniendo en cuenta sus características históricas, culturales, sociales y económicas. Tomando la misma definición de “ingeniería”, se trata de ¨resolver un problema o interrogante a través de técnicas, modelos y conocimiento de la ciencias básicas”.

 

Parte fundamental de ésta búsqueda será observar cómo otras ciudades han logrado incorporar el conocimiento como su mayor activo y fuente de mejores oportunidades, para lo cual estaré relatando mis experiencias en Grenoble, una ciudad en el valle Isère de Francia, reconocida mundialmente por ser sede de grandes empresas de tecnología y centros de investigación.

 

Los invito entonces a continuar descubriendo entre todos nuestra propia receta para que esto suceda. El desafío es grande pero mayor debe ser nuestro afán de no seguirnos quedando atrás en esta carrera cada vez más acelerada, más globalizada.

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Rutan Medellín es el centro de innovación y negocios de la Alcaldía de Medellín, que potencia nuevos negocios basados en el conocimiento con participación internacional, a través del fomento, desarrollo y fortalecimiento del ecosistema de la ciencia, la tecnología y la innovación. Su visión es ser el centro que hace de Medellín, una ciudad líder en innovación y negocios en Latinoamérica.

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