
Contar calorías, analizar los efectos de la publicidad o medir los kilómetros que hay para llegar a la tienda de productos frescos más cercana no parecen ser los típicos campos de estudio de los científicos del Centro de Investigación Almaden, de IBM, más conocidos por su trabajo pionero con discos de almacenamiento y bases de datos.
Pero IBM parece estar buscando nuevos frentes de actuación. Así lo afirma el San José Mercury en uno de sus artículos, donde se habla de cómo la compañía está cambiando su modelo de empresa, pues parece estar pasando de ser una compañía predominantemente de hardware a una que obtiene beneficios de vender software y ofrecer un rango de servicios tecnológicos a otras corporaciones y agencias públicas.
Y es que este gigante tecnológico acaba de lanzar una nueva investigación que busca desarrollar herramientas tecnológicas innovadoras que permitan estudiar problemas complejos de salud pública.
Por ahora, la investigación se enfocará en la obesidad infantil, un fenómeno en crecimiento que ha sido declarado de interés nacional por la primera dama de los Estados Unidos, Michelle Obama, pues los expertos afirman que el exceso de peso en los niños está ligado a muchos problemas de salud en los adultos, incluyendo problemas cardíacos y diabetes.
“Parece algo simple de analizar: simplemente se trata de comer menos y hacer más ejercicio. Pero, al final, hay todo un mundo de complicaciones que incluyen la educación, el acceso al transporte, la existencia de parques o la cercanía de restaurantes de comida rápida”, dice Paul Maglio, uno de los investigadores de IBM.
Maglio, graduado en ingeniería y ciencia cognitiva, es parte de este grupo de IBM que se enfoca en el innovador concepto de “ciencia al servicio”, un campo multidisciplinario que analiza cómo la gente y las organizaciones interactúan con computadores y con sistemas tecnológicos complejos, para ofrecer soluciones concretas y útiles. El grupo incluye, además, ingenieros de sistemas, científicos sociales y otros expertos, como Pat Selinger, un matemático pionero que ayudó a crear la primera base de datos relacional hace décadas.
Según Selinger, la meta es ayudar a responder la siguiente pregunta: “si se tiene dinero extra para gastar, ¿preferiría gastarlo en construir un parque, en tener más educación física en las escuelas o en desarrollar programas de almuerzos escolares?”.
A lo largo de los años, son muchos los médicos y expertos en salud pública que han recopilado gran cantidad de información sobre la relación entre la obesidad y los factores socioeconómicos y medioambientales. Sin embargo Ross Hammond —un experto en salud pública que, aunque no hace parte del grupo de IBM, también trabaja en un modelo similar de investigación patrocinada por agencias federales y grupos privados— dice que los investigadores apenas están empezando a desarrollar herramientas estadísticas para estudiar la interacción entre los diferentes factores y evaluar cuáles son los más importantes.
Como afirma el mismo Hammond “La mayoría de las investigaciones sobre obesidad se han centrado solamente en uno o dos factores al mismo tiempo. Hay una necesidad real de investigar para intentar sintetizar datos de diferentes disciplinas”, precisamente lo que se busca lograr con este nuevo proyecto del Centro de Investigación Tecnológica de IBM, que tiene como objetivo ayudar a los legisladores y a los encargados de los temas de salud en los países a encontrar la fórmula más efectiva de utilizar los recursos para obtener mejores resultados.